*El mandatario norteamericano preparó todo el terreno para que el líder del CJNG pudiera ser capturado y asesinado por sus marines; ahora se “barajean” cinco nombres de posibles sucesores
*Desde el 19 de marzo de 2025, Donald Trump preparó el ingreso de sus elementos armados a México, para que pudieran actuar a pesar de las negativas de Sheinbaum
*Claudia Sheinbaum se trató de colgar “el milagrito” al decir que la Sedena y Marina habían logrado abatir a Nemesio Oseguera en la sierra de Tapalpa, Jalisco, pero fue desmentida
*¿”El Mencho” murió durante su traslado a la CDMX?
PLUMA FUENTE
JUAN BERMÚDEZ
Mis estimados ciberlectores, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump
se está saliendo con la suya en cuanto a la inminente destrucción de los cárteles mexicanos de la droga.
En diversas ocasiones, el líder de la nación más poderosa del mundo le ofreció apoyo en ese sentido a la nefasta Claudia Sheinbaum, pero esta siempre lo rechazó porque obviamente no quería romper el pacto que su gobierno tiene con los grupos criminales y esa negativa, ahora se ha convertido en su más grave error y el tiempo le va a cobrar la factura, pues el país se le ha salido de las manos.
Les comento que el 19 de marzo de 2025, el Senado de la República y el gobierno federal autorizaron el ingreso de 155 elementos de la Marina de los Estados Unidos a nuestro país, para que recibieran un adiestramiento denominado: “Entrenamiento de Ejercicios Combinados Conjuntos (JCET)”.
El acto se realizó del 7 de abril al 3 de mayo de 2025, en el Centro de Adiestramienton tres fases en las instalaciones del Centro Regional de Adiestramiento Número 4 (CENERAG-4) de la Armada de México, ubicado en la Isla Santa Margarita, Baja California Sur.
De acuerdo con mis fuentes altamente confiables y de “primer nivel” –tal y como luego escriben otros colegas para darse más caché-, el propósito de ese evento fue el de preparar el operativo para capturar y en dado caso, abatir a Nemesio Oseguera Cervantes alias “El Mencho”,
líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Después de dicho curso de preparación, en el que se incluyó también la participación de la DEA y el Ejército mexicano, los resultados no se hicieron esperar, pues este domingo 22 de febrero 2026, dicho líder criminal fue asesinado en la sierra de Tapalpa, Jalisco, donde se encontraba escondido en últimas fechas.
“El Mencho” ya sabía que los gringos y los militares mexicanos estaban tras su paradero y andaba a salto de mata, pero no le sirvió de mucho, toda vez que ya lo tenían más que ubicado, debido a la –digamos- efectividad de las áreas de inteligencia de Donald Trump, aunque por supuesto, Claudia Sheinbaum se trató de colgar “el milagrito”,
al decir que la Sedena y la Guardia Nacional habían abatido a ese criminal, pero horas después, conforme fue surgiendo más información, la mandataria fue desmentida.
Una vez que llegaron al lugar donde ese sujeto recién se había escondido, inició el operativo sorpresa, pero no contaron que el “objetivo” iba a poner demasiada resistencia y terminaron por hacerlo picadillo a balazos.
Es de resaltar que Un exfuncionario estadounidense, también bajo anonimato, indicó que Estados Unidos elaboró un expediente detallado sobre Oseguera y lo entregó al gobierno mexicano para apoyar la operación. Este paquete incluía:
Datos de fuerzas de seguridad sobre movimientos y redes de protección.
Análisis financiero y de rutas de operación.
Según esta fuente, “El Mencho” ocupaba uno de los primeros lugares —si no el principal— en la lista de objetivos prioritarios de Washington en México. Estados Unidos ofrecía una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura o arresto.
El operativo militar en Jalisco desató una ola de violencia en 15 entridades y regiones del país. Reportes oficiales confirmaron:
Bloqueos con hombres armados en al menos media docena de estados.
Enfrentamientos aislados en zonas estratégicas.
Suspensión temporal de actividades en algunos municipios por seguridad.
Las autoridades mexicanas reforzaron la presencia de fuerzas federales para contener posibles represalias del CJNG, considerado uno de los grupos criminales más poderosos y con mayor expansión internacional.
Oseguera Cervantes, de 60 años
y exintegrante de corporaciones policiales, logró evadir la captura durante años pese a los operativos nacionales e internacionales en su contra.
Bajo su liderazgo, el CJNG se consolidó como una organización criminal con presencia en múltiples estados de México y conexiones globales para el tráfico de drogas sintéticas, especialmente fentanilo y metanfetaminas.
El grupo es señalado por autoridades de ambos países como uno de los principales responsables del envío de drogas hacia Estados Unidos, así como por su estructura violenta y capacidad de confrontación directa con fuerzas de seguridad.
La caída de “El Mencho” representa un golpe simbólico y operativo contra el CJNG. Sin embargo, analistas señalan que el verdadero reto será evitar una fragmentación violenta del grupo y contener posibles disputas internas por el control de la organización.
Es claro que la bala o mejor dicho las balas que pusieron fin a la trayectoria criminal de Nemesio Oseguera no mató solo a un hombre. Con él cae también la arquitectura de mando que sostuvo durante más de una década al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la organización criminal que la DEA califica como una de las más violentas y poderosas del hemisferio. La pregunta que se instala de inmediato en los despachos de inteligencia de México y Estados Unidos es una sola: ¿quién ocupa el vacío?
La respuesta no es sencilla. A diferencia de lo ocurrido en el Cártel de Sinaloa tras la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán, donde sus hijos —los llamados Chapitos— tomaron el mando con relativa fluidez, el CJNG carece de un sucesor consolidado.
El primogénito de Oseguera Cervantes, Rubén Oseguera González, conocido como “El Menchito”,
fue extraditado a Estados Unidos y condenado a cadena perpetua. Ese vacío dinástico es el que ahora disputan al menos cinco figuras de la cúpula criminal.
El nombre que con mayor insistencia aparece en los expedientes judiciales y los reportes de inteligencia es el de Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, “El R3” o “El Plumas”. Hijastro de Oseguera Cervantes e hijo de Rosalinda González Valencia —conocida dentro de la organización como “La Jefa” y figura clave del entramado financiero del clan—, Valencia González ocupa desde hace años el tercer escalón en el organigrama del cártel, una posición que su propio alias numérico delata.
Su poder no se apoya únicamente en el linaje. A “El 03” se le atribuye la creación y conducción del Grupo Élite, el brazo armado más táctico del CJNG, responsable de ejecuciones selectivas, incursiones en territorios rivales y control de plazas en disputa. Documentos filtrados por el hackeo conocido como Guacamaya Leaks y consultados por medios mexicanos ubican a Valencia González al frente de la región sureste de Jalisco, con influencia extendida hasta Colima.
En 2019 fue formalmente acusado en un tribunal de Washington por conspiración para distribuir cocaína y metanfetaminas hacia Estados Unidos. El Departamento de Estado ofrece cinco millones de dólares por información que conduzca a su captura.
Su perfil reúne dos condiciones que pocos rivales pueden igualar: legitimidad familiar dentro de una organización que funciona con lógica clan, y capacidad operativa demostrada en el terreno. Para varios analistas, es el candidato más probable a asumir el mando.
Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo”, es el nombre que la Fiscalía General de la República (FGR) coloca con mayor énfasis en sus reportes sobre la sucesión. Según información oficial difundida por la FGR, Mendoza Gaytán cuenta con el respaldo explícito de familiares de “El Mencho” para encabezar las operaciones del cártel, lo que le otorga una legitimidad interna que va más allá de su peso territorial.
Su relevancia quedó evidenciada hace poco más de un mes, cuando la detención de cuatro integrantes del CJNG en Jalisco y Nayarit permitió a las autoridades confirmar que operaban bajo sus órdenes directas. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo identifica como un alto mando especializado en estrategias de reclutamiento.
En ese marco, las autoridades estadounidenses vincularon su nombre al Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, donde se hallaron prendas de ropa, calzado y restos óseos humanos. Según el Tesoro, Mendoza Gaytán ordenó a sus subordinados entrenar a nuevos reclutas y ejecutar a quienes desobedecieran.
A diferencia de “El 03”, su ascenso no pasa por el parentesco sino por la estructura militar del cártel. Esa base de apoyo lo hace viable, aunque también más vulnerable a disputas internas con la rama familiar de los Oseguera y los Valencia.
Audias Flores Silva, conocido como “El Jardinero”, representa el perfil del jefe regional que ha construido poder desde las operaciones cotidianas. Controla zonas clave en Jalisco, Michoacán y Nayarit, y ha supervisado la expansión del cártel en Zacatecas, uno de los territorios más disputados del país en años recientes.
Según el analista Víctor Sánchez, especialista en seguridad pública, Flores Silva es el líder más poderoso dentro del CJNG que no pertenece a la familia Oseguera ni a la familia Valencia, lo que lo convierte en una figura bisagra con capacidad de inclinar alianzas.
Su perfil es el de un administrador territorial más que un líder carismático. Esa característica lo hace indispensable para la operación diaria, pero plantea interrogantes sobre su capacidad para unificar a todas las facciones bajo un mando único.
Ricardo Ruiz Velasco, alias “El Doble R” o “El R2”, opera en la zona metropolitana de Guadalajara, el epicentro histórico del CJNG. Algunos reportes de inteligencia lo ubican como el segundo hombre más relevante de la organización, por encima incluso de “El 03” en términos de poder efectivo.
Documentos lo señalan como una de las figuras con mayor control sobre la infraestructura urbana del cártel. Su dominio sobre la capital jalisciense —punto neurálgico para las finanzas, la logística y la protección política de la organización— lo convierte en un actor con peso específico en cualquier disputa sucesoria.
Heraclio Guerrero Martínez, conocido como “El Tío Lako”, cierra el quinteto de posibles sucesores. Según el analista Sánchez, Guerrero Martínez coordina junto a su familia dos esquemas de robo de combustible —el huachicol tradicional y el denominado “técnico”— además de controlar zonas estratégicas en Michoacán.
Su peso es más regional que nacional, pero su control sobre fuentes de financiamiento alternativas al narcotráfico lo convierte en una pieza valiosa dentro de la economía criminal del grupo.
Frente a ese abanico de candidatos, la historia del crimen organizado en México ofrece dos precedentes posibles: la reestructuración ordenada bajo un nuevo mando único, o la fragmentación violenta en facciones que disputan el territorio palmo a palmo. El CJNG, a diferencia del Cártel de Sinaloa, no construyó una dinastía clara ni dejó un mecanismo de sucesión visible.
Esa ausencia es, en sí misma, una invitación al caos. Los narcobloqueos que este domingo paralizaron cuatro estados del occidente mexicano, con vehículos incendiados y aeropuertos cerrados, no fueron una despedida: fueron una advertencia de lo que viene.
Por último, mis estimados y distinguidos ciber seguidores, cabe mencionar que el cuerpo de “El Mencho” ya se encuentra en la Ciudad de México, específicamente en las instalaciones de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), adscrita a la Fiscalía Genetal de la República (FGR), donde se le realizan pruebas forenses para confirmar su identidad y causas de muerte. Los restos llegaron en medio de un espectacular operativo de seguridad.
APUNTES FIDEDIGNOS
Dice la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) que “El Mencho” resultó gravemente herido durante el operativo de su captura, realizado en la sierra de Tapalpa, Jalisco y que murió durante su traslado a la CDMX.
En este sentido surgieron tres versiones durante las primeras horas: una fue que ya estaba detenido junto con otros dos de sus lugartenientes, la segunda fue que había muerto durante el operativo por haber puesto resistencia a su detención y la tercera, que falleció debido a la gravedad de sus heridas, durante su traslado a la CDMX.
Aquí cabe preguntar ¿cual de las tres versiones tiene qué creer la ciudadanía? como siempre, Morena miente a más no poder ¡¡¡¡SEGUIREMOS INFORMANDO!!!!
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