diciembre 5, 2023

Periodistas Sin Censura

La Otra Cara de la Noticia

Dicen Que Gustavo Adolfo Infante, Tuvo Amoríos Con Un Reportero De Espectáculos

*El presunto “novio” del conductor de televisión se llamaba Arturo Cifuentes Martínez, quien luego de sufrir una decepción amorosa por parte de su pareja, se tiró al vicio y murió en la indigencia
 
*Durante años, ambos mantuvieron en secreto su relación pero en 1996, durante la presentación de una telenovela, fueron descubiertos por reporteros y otros asistentes

 

 
Más falso, ruin, sucio y perverso de lo que el público se imaginaba, resultó ser el conductor de Grupo Imagen, Gustavo Adolfo Infante Seañez y/o Gustavo Adolfo Infante Morales, pues resulta que gente muy cercana a él, revela que en los años 90 sostuvo un tórrido romance con un reportero que murió en la indigencia y por causa del alcoholismo, se dedicaba a cubrir la fuente de espectáculos.
 
 
                                                                     
Quienes hacen la sección de “El Cotilleo” de este diario digital, buscaron afanosamente vía telefónica al protagonista de esta historia –quien hasta hace unos días se encontraba de vacaciones en la lejana Tailandia- para obtener su versión; sin embargo, jamás fue posible localizarlo.
De acuerdo con informes proporcionados por personas que pertenecen a su equipo de trabajo y supuestos amigos, el titular de las emisiones “De Primera Mano” y “El Minuto Que Cambió Mi Destino”, era amante del fallecido periodista Arturo Cifuentes Martínez, oriundo de Chihuahua, quien trabajaba para el desaparecido Diario La Tarde, –hoy el actual Unomásuno- ubicado en la colonia San Rafael, alcaldía Cuauhtémoc, cuyo dueño era Simón Yamín Sesin, fallecido empresario mexicano de origen libanés, quien radicaba en Toluca, Estado de México.
 
 
 
Ambos se conocieron cuando cubrían el sector de los espectáculos así como las llamadas alfombras rojas, con el paso del tiempo comenzaron a salir juntos y a convivir fuera de sus respectivos trabajos. Fue así como iniciaron un romance a escondidas de sus demás colegas.
 
 
 
 
 
Era la década de los años 90 cuando Gustavo y Arturo fortalecieron su relación de amasiato y por ende comenzaron a encontrarse en “los mejores eventos”, donde el vino y los “tragos coquetos” corrían a raudales. Fue precisamente en una de esas coberturas, en la que ambos fueron descubiertos por algunos de sus colegas y gente que se encontraba en el lugar.
 
 
 
 
 
Se trataba de la presentación a medios periodísticos de la novela “Nada Personal”, –ocurrida el 20 de mayo 1996 y producida por Epigmenio Ibarra-, donde los dos reporteros se tomaron varios tragos y posteriormente, ya entrados en calor, dieron rienda suelta a su romance que hasta ese momento habían ocultado.
 
 
 
                                                         
A partir de ese momento, Arturo y Adolfo –a quien actualmente le llaman “La Tabata” y/o “La Marilyn”- se volvieron prácticamente inseparables; sin embargo, fueron blanco de fuertes y constantes críticas, toda vez que en esa época no era bien visto o considerado “normal” que dos hombres se besaran y menos aún siendo reporteros.
 
 
 
 
                                                                       
 
Con el tiempo, esa relación se terminó, y Arturo Cifuentes Martínez quedó bastante dolido y muy triste, al grado de que para mitigar su dolor, se sumió más en el alcohol, luego probó las drogas hasta que por sus constantes incumplimientos tocó fondo, perdió, el trabajo, familia, casa y quedó en la indigencia.
 
 
 
 
 
Nunca se supo el motivo real por el que se propició esa ruptura tan repentina, pero Gustavo Adolfo a pesar de que se enteró de las condiciones en las que se encontraba Arturo Cifuentes, jamás lo buscó ni tampoco le tendió la mano para que pudiese resurgir como periodista.
 
 
 
 
 
Todavía a principios de 2000 –dicen los informantes- a Cifuentes Martínez se le veía deambulando en la Zona Rosa y se juntaba con un grupo de indigentes sobre la calle de Hamburgo, frente a un conocido restaurante familiar marcado con el número 126, echando trago y pidiendo dinero a los transeúntes.
Hasta que un mal día, cuando caminaba sobre la calle Liverpool, Arturo comenzó a sentirse muy mal y al pasar frente al edificio de la entonces Secretaría de Seguridad Pública (SSP), cayó al suelo para no levantarse jamás. Por su parte, Gustavo Adolfo Infante siguió con su vida, con sus entrevistas ácidas, con sus “flamantes” coberturas, como si nada de eso jamás hubiera sucedido y metiéndose constantemente en problemas con actores, actrices, cantantes y periodistas.
 
 
 
   

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