abril 13, 2024

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La Otra Cara de la Noticia

La Trágica Historia de Los Últimos Niños “Aztecas”

*En 1840, Maximo y Bartola fueron exhibidos en Europa y Estados Unidos como los últimos descendientes de dicha etnia

*Ambos padecían microcefalia y en realidad habían nacido en una comunidad de El Salvador

*Para aumentar el morbo entre la gente, ambos fueron unidos en matrimonio a pesar de que eran hermanos

De la redacción

Alrededor de 1840 llegaron a Europa un par de niños con microcefalia que fueron exhibidos como “Los últimos niños aztecas”. Para aumentar la expectación sobre ellos alguien los unió en matrimonio sin que autoridad alguna objetara la incestuosa acción, ni su explotación con fines económicos a costa de destrozar su dignidad humana.

Se llamaban Máximo y Bartola. No habían nacido en territorio mexicanocomo les hicieron creer a estadounidenses y europeos, sino en una comunidad llamada La Puerta, en El Salvador. Fue su madre quien los vendió a un hombre llamado Raimundo Selva quien pagó por los infantes con algunas onzas de oro. Su camino de desgracias había comenzado.

De lo que hizo Selva con ellos se sabe prácticamente nada, sólo que él, o alguien allegado a él, terminó por entregarlos (seguramente a cambio de dinero) al showmanestadounidense William J. Morrisquien en un principio dijo que los adquirió para darles atención médica y educación especial en los Estados Unidos; obviamente, todo era mentira para calmar la suspicacia de quienes pudieran pensar mal.

Una vez en Estados Unidos les creó una historia a los niños para que fuesen más llamativos al gran público; dijo que los había encontrado vagando cerca de un templo de una ciudad perdida de Centroamérica, así también inventó que se trataban de los últimos descendientes de los aztecas. La gente se empezaba a amontonar para verlos.

No conforme con toda la morbosa expectación que había generado, William J. Morris la incrementó al afirmar que las malformaciones físicas y mentales de los niños se debían al resultado de matrimonios entre parientes. Sus mentiras eran cada vez más radicales y así el público empezaba a llegar, ahora, en cantidades casi industriales.

A nadie parecía importar que los menores fueran exhibidos como rarezas y alguien sacara provecho económico de ello. William J. Morris llevó a sus “niños aztecas” a visitar al presidente Millard Fillmore en la Casa Blanca, años después fueron llevados a Europa para ser mostrados a la Reina Victoria.

Aprovechando la estancia de los hermanos Máximo y Bartola en el viejo continente, fueron examinados en Londres por el biólogo Richard Owen, quien dijo que los infantes no eran aztecas sino mestizos, producto de una mezcla de sangre española e india americana, cuya revelación lejos de bajar el interés de la gente la aumentó: todos querían saber el verdadero origen de los hermanos con microcefalia.

A su regreso a Estados Unidos en 1860 los hermanos fueron exhibidos en el Museo Barnum de Nueva York junto con los hermanos Chang y Eng Bunker, los primeros humanos famosos por estar unidos corporalmente, gracias a quienes se acuñó el término “siamés” para describir a las personas con dicha característica.

Es probable que debido al gran interés que Máximo y Bartola habían obtenido en Europa, fueron enviados a Londres en donde Morris decidió casarlos para aumentar el morboso interés en ellos, ahora se llamaban Máximo Valdez Nuñez y Bartola Velasquez, ninguna autoridad impidió esta acción.

No hay precisión del año ni el lugar donde murieron los hermanos con microcefalia. Algunos creen que perecieron en Carolina del Norte en 1867; sin embargo, algunas otras fuentes indican que fueron exhibidos como “Los últimos niños aztecas” hasta el final del siglo XIX.

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